La prueba de gramática también elimina

Se habla mucho de la ortografía y poco de la gramática, y tienen el mismo umbral: seis errores y fuera. Con una vuelta de tuerca: aquí marcar de más cuenta igual que no marcar.

Última actualización: 14 de agosto de 2026

La prueba de gramática consiste en un ejercicio con 20 frases o expresiones en las que hay que señalar aquellas que no son correctas «desde los puntos de vista morfológico y/o sintáctico». Se realiza inmediatamente después de la de ortografía y funciona con las mismas reglas de recuento, pero sobre un material mucho menos verificable.

Veinte frases, y cuatro de reserva

ElementoCantidad
Frases o expresiones20
Frases de reserva4
Decisiones que hay que tomar20
CalificaciónApto / no apto
Umbral de exclusión6 o más errores
Puntos que aportaNinguno

Las cuatro frases de reserva las omite casi todo el material que circula, y conviene conocerlas antes de encontrárselas: quien espera un cuestionario de veinte frases y se encuentra con veinticuatro se desconcierta justo al final del ejercicio, que es el peor momento posible para hacer cuentas sobre lo que ha entendido mal.

Seis errores: el mismo umbral que en ortografía

Quien tenga seis o más respuestas erróneas queda excluido del proceso selectivo. Es exactamente el mismo umbral que en ortografía, y son dos recuentos independientes: cada prueba se cuenta por separado.

Con veinte frases, el margen es de cinco errores: hay que resolver bien al menos 15 de 20, el 75 %. Entre las dos pruebas de lengua se toman en total cuarenta decisiones, pero no hay compensación posible entre ellas. Un aspirante puede superar la ortografía sin un solo fallo y quedar fuera en gramática por seis, y al revés.

Qué cuenta como respuesta errónea

Aquí está la trampa aritmética. Es error tanto dejar de marcar una frase incorrecta como marcar una que es correcta. No existe la abstención segura: cada una de las veinte frases exige un juicio, y equivocarse en cualquiera de las dos direcciones cuenta igual.

La consecuencia práctica es que la estrategia de «marcar solo las que veo clarísimas» no es conservadora, es arriesgada. Si hay ocho frases incorrectas y solo marcas cinco, ya llevas tres errores sin haber marcado nada mal; suma un par de falsos positivos y estás fuera. La estrategia opuesta —marcar todo lo que suene raro— falla por el otro extremo con la misma facilidad.

Lo que la simetría premia, por tanto, es el criterio en las dos direcciones: reconocer una construcción correcta que suena rara vale exactamente lo mismo que detectar una incorrecta que suena bien. Es la mitad de la prueba que casi nadie entrena.

Las cuatro frases de reserva

Además de las veinte, el cuestionario incluye cuatro de reserva. Solo se valoran si el Tribunal anula alguna de las anteriores, y entonces entran siguiendo el orden establecido en el cuestionario. Conviene resolverlas: no cuesta apenas tiempo y son la red de seguridad si alguna frase resulta anulada.

Ese mecanismo revela algo del diseño de la prueba. El Tribunal anticipa que alguna frase pueda ser discutible —y en gramática lo son más que en ortografía— y se reserva la posibilidad de sustituirla. De ahí también que la petición de revisión de la calificación esté expresamente prevista.

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Por qué es más peligrosa que la ortografía

Una falta de ortografía es un hecho verificable: la palabra lleva tilde o no la lleva, se escribe con b o con v. Una incorrección sintáctica admite más grados, y el hablante nativo ha interiorizado como naturales construcciones que la norma rechaza.

El dequeísmo y el queísmo, la concordancia con sujetos colectivos, el laísmo, los gerundios de posterioridad o las preposiciones regidas por determinados verbos producen frases que suenan bien y no lo son. Y, en dirección contraria, hay construcciones perfectamente correctas que suenan forzadas y tientan a marcarlas.

Esa es la diferencia de preparación: la ortografía se estudia memorizando reglas; la gramática se prepara desacostumbrando el oído. Lleva más tiempo, porque hay que aprender a desconfiar de la propia intuición precisamente donde parece más fiable.

Qué se pregunta en la práctica

El tema 25 del temario define esta materia como un ejercicio sobre aspectos morfológicos y sintácticos en el que hay que discernir entre formas correctas e incorrectas. Eso acota bien el terreno: no se pregunta análisis sintáctico ni terminología gramatical, sino juicio de corrección sobre expresiones concretas.

Nadie tiene que saber etiquetar un complemento predicativo. Hay que saber si la frase está bien construida, que es una habilidad distinta y se entrena de otra manera: leyendo frases y decidiendo, no estudiando teoría.

De ahí que el mejor entrenamiento sea el que reproduce el formato exacto: series de veinte frases resueltas de una sentada, con el recuento hecho al final en las dos direcciones —incorrectas no detectadas y correctas marcadas de más—. Llevar esas dos cifras por separado es lo que revela de qué lado se pierde la prueba, y casi siempre hay un lado dominante que se corrige con relativa rapidez una vez identificado.

Ninguna de las dos da un solo punto

Es el dato que debería ordenar la preparación y casi nadie tiene presente. Ortografía y gramática se califican apto o no apto: hay que superarlas, pero no aportan ni una décima a la nota final. Los 195 puntos posibles salen solo de conocimientos generales, inglés, aptitudes intelectuales y el concurso de méritos, como se detalla en el cálculo de la nota final.

Y aun así eliminan de forma completa: un no apto excluye con independencia de lo bien que haya ido el resto del ejercicio. Ese es el reparto que hay que asumir —esfuerzo suficiente para no caer, ni un minuto más— y explica por qué conviene resolverlas pronto y no volver a ellas.

Dónde encaja en el examen

Gramática es el segundo de los cuatro ejercicios del examen, que se realizan sin solución de continuidad. Los 140 minutos son el tiempo conjunto de los cuatro —ortografía, gramática, conocimientos e inglés— e incluyen la lectura de instrucciones. No hay tiempo asignado a cada parte: el reparto lo decide el aspirante.

Dedicar demasiado a las veinte frases se paga en las cien preguntas de conocimientos, y viceversa. La recomendación que se deduce del propio diseño es tratar ortografía y gramática como un bloque corto con un tope decidido de antemano, y volver solo si sobra margen al final. Está desarrollado en la gestión del tiempo en el examen.

Tres días hábiles para pedir la revisión

La convocatoria establece que la petición de revisión de la calificación otorgada en ortografía, gramática, conocimientos generales, lengua inglesa y aptitudes intelectuales se realizará por escrito, dirigida al Presidente del Tribunal de Selección, en el plazo de tres (3) días hábiles contados a partir de la publicación de las calificaciones. Son tres, no diez: el plazo de diez días hábiles corresponde a otro trámite, el de subsanación tras la relación provisional de admitidos.

Preguntas frecuentes

¿La prueba de gramática es eliminatoria?

Sí. Se califica apto o no apto y quedan excluidos quienes tengan seis o más respuestas erróneas. No aporta ningún punto a la nota final.

¿Se penaliza marcar una frase correcta?

Sí. Se considera respuesta errónea tanto dejar de marcar una frase incorrecta como marcar una que es correcta.

¿Cuántas frases tiene?

Veinte, más cuatro de reserva que solo se valoran si el Tribunal anula alguna de las anteriores.

¿Se pueden compensar los errores de ortografía con la gramática?

No. Son dos pruebas con recuentos independientes y el mismo umbral de seis errores en cada una.

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Fuentes oficiales

Verificables en el «Boletín Oficial del Estado» y en el portal de la Guardia Civil.

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